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Informática y Educación, para unos pocos

Informática y Educación, para unos pocos

Por Enrique González Manet

Hace unos 30 años los países desarrollados iniciaron profundos cambios basados en las nuevas tecnologías informáticas, los procesos automatizados, y la robótica.  Esto elevó la eficiencia, el carácter y los costos de producción y transformó la naturaleza de la industria. También se ocultó y minimizó el impacto social que dichos fenómenos habrían de tener en los próximos años, en particular la incidencia en la mano de obra y el nivel cualitativo sobre el saber y el conocimiento científico.

 Uno de los efectos más significativos fue la capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, así como la generalización de sistemas aplicados a la solución de problemas de todo tipo, en particular lo relacionado con las telecomunicaciones.

 En esos años no se soñaba con Internet o la transmisión instantánea por satélite, y mucho menos con los misiles antimisiles, que han venido a cambiar el carácter de la estrategia mundial y de las relaciones internacionales.

 EL TRISTE SUEÑO DE LA INFORMATICA

En este cuadro se han quedado atrás los países del tercer mundo por falta de políticas coherentes, de recursos económicos disponibles y de una masa crítica de docentes y técnicos altamente calificados.

 En particular, falta dinero, drenado desde hace un siglo por las corporaciones transnacionales, principalmente petroleras, como nos ha tocado ver en relación con Bolivia, Ecuador, Venezuela y México, este último acechado por las empresas privadas, sin contar con Africa y el robo descarado de Irak.

 ¿Cómo es posible conciliar informática y desarrollo en los países pobres? En realidad, no es posible. Donde hay hambre infrahumana, analfabetismo, ausencia de acueductos y alcantarillado, elevado desempleo y explotación sin misericordia de la oligarquía, como en Colombia, Ecuador y Bolivia, no podría haber progreso, libertad e independencia. En estos países la sociedad informatizada es una burla o un triste sueño imposible de realizar.

 EXPERIENCIA DE CUBA Y OTROS PAISES

Planes y proyectos de aplicación y desarrollo de la informática muchas veces no son viables en países pobres que carecen de adecuada infraestructura docente y estrategias articuladas para la promoción del conocimiento.

 No se trata solo de la concertación de objetivos, sino de la capacidad y racionalidad de inversiones que resultan difíciles de lograr ante déficit más perentorios o prioritarios. En muchos casos la meta es inalcanzable.

 Cuba es un ejemplo de lo que puede lograrse cuando los modelos cuentan con voluntad de acción y objetivo político definido. Este esfuerzo ha permitido formar a más de 6 mil médicos y enfermeras procedentes de 30 países, preparar a millón y medio de personas (niños, adolescentes y mayores) en técnicas de informática y sistemas de computación, mediante 603 Jóvenes Clubes de Computación ubicados en todos los municipios del país en los últimos 20 años, y fundar una Universidad de Ciencias Informáticas para más de 10 mil alumnos. En total existe una base material práctica de más de un millón de equipos, la mitad conectados a Internet.

 ¿Cuántos países en situación crítica pueden realizar la proeza de invertir decenas de millones de dólares en este desarrollo pese a la hostilidad criminal y enfermiza de Estados Unidos durante 50 años de agresiones de todo tipo, incluido el bloqueo total, los sabotajes y la guerra biológica?

La última acechanza  ha sido cancelar 3,500 direcciones de dominio en Internet para tratar de afectar la industria turística.  Es increíble que el país más poderoso del mundo resulte fracasado y derrotado en todos sus empeños de destrucción, aunque los costos se calculan para Cuba en más de 3 mil muertos y 82 mil millones de dólares en daños y pérdidas.

 EL DINERO TAMBIÉN CUENTA

Para que se tenga una idea del dramático esfuerzo que tendrían que hacer muchos países para modernizar sus sistemas de informática y telecomunicaciones, citemos 2 ejemplos que resultan escandalosos.

 Uno es la cancelación del proyecto de computadorización de todas las bibliotecas públicas de México por el entonces presidente Vicente Fox, quien consultó al magnate Bill Gates el cual lo evaluó en 250 millones de dólares.

 Por supuesto el plan fue cancelado por excesivamente costoso, pese a que su esposa gastó 25 millones de dólares durante su período de gobierno.

 El segundo ejemplo es más siniestro, organizado por el profesor del MIT Nicolás Negroponte, hermano del Subsecretario de Estado norteamericano para América Latina, John Negroponte, el cual consistía en el diseño de una computadora barata que las corporaciones transnacionales comprarían por millones para regalarlas a los gobiernos pobres del mundo.

 El propósito era bien simple: imponer determinados contenidos para contribuir a formar una ideología anticomunista y crear al consumidor capitalista del mañana inmediato.

 Este tipo de enseñanza y saber elemental no hubiera podido ser modificado por las autoridades docentes de los países del sector, entre los cuales figuran algunos de los más atrasados del mundo.

 El plan fracasó hace unos meses al comprobarse poca respuesta de las empresas y gobiernos después que uno de los primeros en cancelar su apoyo fue la famosa Corporación Intel.

 Hace falta dinero para avanzar en la modernización de las nuevas tecnologías, pero sobre todo independencia, soberanía y voluntad de acción política como la de Cuba y algunos otros países emergentes de América Latina. Evidentemente informática y educación solo son para unos pocos países afortunados.



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