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Curiosidades sobre un cuadro famoso

Curiosidades sobre un cuadro famoso

Idalmis Rodríguez

Cuentan que el pintor italiano Leonardo Da Vinci tardó 20 años en terminar su célebre cuadro La última cena. Una de las causas de la demora se debió a que no encontraba el modelo ideal para la imagen de Jesús. El artista buscaba un rostro noble y expresivo, pero a la vez que transmitiera una imagen tranquila.


Por fin encontró lo que buscaba para inspirarse y comenzó el cuadro. Logró localizar también a los modelos de los 11 apóstoles y dejó pendiente al Judas traidor.


El célebre artista decidió esperar, porque quería encontrar alguien de expresión vil, avariciosa y traidora. Un día le hablaron de un terrible criminal recién apresado. Lo visitó en la cárcel  y al verlo supo que había encontrado lo que buscaba.


Hizo gestiones con las autoridades y logró que le concedieran el permiso para pintarlo.


El modelo, encadenado y custodiado por dos guardias, fue llevado al estudio y posó sin dar muestras de emoción alguna. Al finalizar el maestro Da Vinci le mostrò su obra.


Como un resorte el reo cayó de rodillas, rompió a llorar y entre gemidos exclamó: ¿Maestro, no me recuerda?_ A lo cual contestó el artista: _ No, nunca lo he visto.


Quien le sirvió de modelo para pintar a Judas le contestó que era el mismo hombre que, con 19 años de edad, posó para que él dejara plasmada la imagen de Jesús en esa obra.


Perplejo ante la confesión, el autor del cuadro de La última cena balbuceó: "el verdadero rostro humano es interno".


Este es  un pasaje en la fructífera vida del pintor, escultor, arquitecto, músico e ingeniero italiano Leonardo Da Vinci (1452-1519).


Considerado por muchos como un "extemporáneo", dejó a la posteridad una significativa obra científica y artística. Autor de la enigmática Gioconda, fue un inventor apasionado que consagró gran parte de su potencial creador a diseñar y construir aparatos, dispositivos y mecanismos que permitieron al hombre adueñarse del espacio, del agua, del viento y dominar la velocidad.


El paracaídas, la escafandra de buzo, el ala Delta o deltaplano actual y los esquíes acuáticos, son sólo una muestra. Los diseños que aún se conservan en la Biblioteca de Turín y en el Museo de Milán, en Italia, así lo confirman.

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