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Ejercitar mente y cuerpo

Ejercitar mente y cuerpo

María Elena Balán Sainz

 El envejecimiento corresponde a una etapa de la vida del individuo en la cual se pierden progresivamente la capacidad de adaptación y la aptitud de reaccionar a los cambios, como consecuencia natural de la reducción del potencial de reserva en todos los órganos y sistemas del cuerpo.


Una de las preguntas que la gran mayoría de los adultos mayores hacen a sus médicos y especialistas está vinculada con la realización de ejercicios físicos, y "si éstos son compatibles con las patologías cardiovasculares y respiratorias", tan frecuentes en edad avanzada.


Todo depende de cómo se planee la ejercitación y de la total personalización de ese plan, aspecto que tiene muy en cuenta el Programa de Atención al Adulto Mayor en Cuba.

Los especialistas coinciden en que, en el adulto mayor, la realización de ejercicios físicos, de forma constante, crea una gran sensación de bienestar general, e incrementa la capacidad para el desarrollo de tareas cotidianas y laborales.


Entre sus beneficios se enumeran una menor incidencia de caídas y fracturas óseas; retraso en la aparición de osteoporosis, sobre todo en mujeres posmenopáusicas; prevención de la ateroesclerosis; reducción de las cifras de tensión arterial; aumento del gasto calórico del organismo y mejoría en el sueño.


Ejercicios como la natación, las caminatas o los realizados en bicicleta, son los más recomendados- a cualquier edad-, para elevar la capacidad aeróbica y la fuerza muscular.


Modificar los hábitos alimenticios, a partir de una dieta nutritiva y equilibrada, adquiere la misma importancia para la prolongación de la vida en el adulto mayor, que la actividad física de forma regular.


En el caso de los adultos mayores sedentarios --de pensamiento y acciones sedentarias desde muy jóvenes, como afirman muchos geriatras--, éstos están obligados a realizar un plan de ejercicios de poca intensidad y duración, para luego aumentarlo progresivamente.


El filósofo Pablo Lafargue pronosticó que el tiempo libre y el ocio serían también, un día, derecho de la clase trabajadora, e insistió en lo beneficioso que es para la salud ejercitarse al aire libre, leer un libro, conversar con amigos o realizar un trabajo socialmente útil, entre otras actividades.

 

Y opinó que "ejercitando nuestra mente y cuerpo estaremos aprovechando de manera más hermosa nuestro propio tiempo".


En Cuba, con una esperanza de vida de 77 años de edad, se ratifica no sólo lo planteado por Lafargue, sino también que la capacidad del disfrute del mundo espiritual resulta un privilegio exclusivo de la condición humana, del mérito de todo un pueblo y de su Sistema Nacional de Salud.


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